BEISBOL, ECONOMIA Y COVID19

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BEISBOL, ECONOMIA Y COVID19

Incertidumbre y preocupación bajo nueva realidad

Por: Manuel Frias

El béisbol es uno de esos deportes que mueven multitudes en todo el sentido de la palabra, y a su vez, genera miles de ingresos de manera directa e indirecta; no obstante, la situación del Coronavirus o Covid19 mantiene bajo preocupación a quienes dirigen, organizan y juegan este deporte.

En República Dominicana como en otros países del mundo, el gobierno ha estado tratando de volver a la normalidad; programando con medidas y fases relacionadas al restablecimiento de la economía local y actividades sociales, aprendiendo de los demás países que han estado reincorporando sus sistemas económicos para no caer en un estado de banca rota nacional por esta pandemia. Cada etapa o fase, brinda una escalada gradual para el control epidemiológico de la enfermedad y su posible tratamiento en los hospitales públicos y privados cuando los brotes o casos comiencen a registrarse luego de haber iniciado dichas etapas, teniendo en cuenta los casos que ya mantienen. Dentro de esas etapas o fases, está el Deporte.

Teniendo en cuenta la aglomeración de personas que significa un evento deportivo como es el Béisbol; el mismo al igual que otras disciplinas como el Baloncesto, Fútbol, Natación y Karate entre otras, pasan al final de la lista de actividades programadas para las fases de reincorporación social, por su grado elevado de posibilidades de contagios, lo cual hace del Deporte en General una actividad altamente propensa a ellos y la masificación de los mismos.

El béisbol es nuestro deporte Rey; pero, así como lo es, está a merced de la pandemia y la situación actual de nuestro país y la evolución de la misma en estas fases o etapas en la cual, el estado dominicano pretende controlar el avance de ella en nuestro territorio; sabiendo que la vacuna esta lejos de ser una realidad a corto plazo, todo dominicano debe aprender a vivir con el Covid19 como por años hemos convivido con el SIDA, pero con otro enfoque y otra manera de protección.

La realización de una temporada de béisbol en nuestro país, ya sea de Verano, Inverno o de Primavera, trae varias interrogantes e incertidumbres. Estas están relacionadas básicamente a la seguridad de todos los involucrados en el desarrollo de un partido, desde árbitros, jugadores, aguateros, recoge bates, recoge bolas, directivos, técnicos, masajistas, personal de comunicación entre otros (sin mencionar fanáticos), de cómo será el protocolo de juego y de acción al momento que un jugador o alguien de los ya mencionados en cualquier equipo contraiga la enfermedad. Teniendo claro que, en nuestro país no tenemos las condiciones sanitarias adecuadas para lidiar con esta pandemia y están haciendo un esfuerzo sobre humano para controlarla. En ese sentido, el béisbol necesita un plan magnifico para evitar o limitar los contagios al mínimo y poder llevar a la afición un producto de calidad bajo un sistema de seguridad y salud.

Preguntas como ¿Cuantas pruebas por partidos se realizarán?, ¿Qué tiempo de respuestas tendrán dichas pruebas?, ¿Podrán los masajistas hacer su trabajo?, ¿Qué pasara con esa pelota que rueda y pasa de un jugador a otro para producir un out y dicha pelota regresa al lanzador?, o como mencionamos anteriormente, ¿Qué pasara con ese jugador que se dé positivo y haya tenido contacto con varios jugadores del equipo?, ¿Qué tiempo de cuarentena tendrán y que institución estará bajo observación de esos casos?, ¿Cubrirán los equipos por costos hospitalarios o se lo dejaran todo como de costumbre al estado?. Esas y otras interrogantes, son parte del proceso de reestablecer dicho deporte.

No obstante, esta el aspecto económico de los equipos. Como bien es sabido, toda actividad deportiva se realiza con un apoyo publicitario, el cual sirve para pagar gastos de montaje de los eventos, incluyendo personal y gastos colaterales a los mismos. Los equipos no se escapan de estos procesos. Los equipos deben costear el transporte de jugadores a los destinos que el calendario posee; está el pago de estos jugadores y todo el personal que hace posible lo que vemos de cada conjunto en el terreno de juego, y todo esto va en gran porcentaje gracias a la publicidad que estos manejan por temporada.

Para los equipos está el dilema de que presentar bajo propuesta publicitaria a las empresas en estos momentos, que al igual que todos, están pasando por un proceso difícil en sus economías gracias a esta pandemia. Despidos, suspensiones, subsidios sin labores, pagos de servicios prioritarios como Luz, Agua, Local (para el que es alquilado), tecnología, etc., ponen en bajo el análisis exhaustivo la posibilidad de patrocinar esta actividad deportiva; además, de visualizar este grandioso evento sin fanáticos en las gradas.

Para el sector económico y empresarial, está la posibilidad de solo anunciarse en las transmisiones de radio y televisión de estos partidos, teniendo en cuenta que no habrá fanáticos a quien deleitar con sus publicidades dentro de los estadios participantes. Esto conllevaría a una reducción circunstancial de los ingresos de los equipos procedente de la publicidad, a menos que los equipos y las ligas contemplen planes de compensación, para atraer ingresos a sus cuentas y así, poder cumplir con los compromisos adquiridos y por adquirir dentro de la temporada de béisbol que se llevaría a cabo.

La falta de fanáticos en los estadios es una baja económica importante para los conjuntos, los cuales tendrán perdidas por miles y hasta millonarias, por el valor de las taquillas y por el consumo de estos dentro de la infraestructura misma del estadio. Los tours, paquetes de abonos y hasta el mercado negro, serán actividades nulas en su totalidad, lo cual, cada equipo tendrá que reevaluar su enfoque hacia la captación de recursos provenientes de una temporada de béisbol sin fanáticos en las gradas, sin afectar a estos últimos desde sus casas. A que me refiero con esto; a que no le pueden cobrar a los fanáticos de manera excesiva el producto visual que tendrán vía las plataformas tecnológicas que las ligas determinen usar para recaudar fondos por observar los partidos, ya que eso les traería una baja en la fanaticada a futuro, a sabiendas de que estos últimos, no son culpables de la pandemia en sí.

Para esta nueva realidad de actividad deportiva y en este caso de Béisbol, las planificaciones deben realizarse en base a la convivencia con el coronavirus y su permanencia en nuestra sociedad, hasta que se logre poseer a gran escala una vacuna que pueda contrarrestar este virus; pero también, está la posibilidad de tener un fármaco que controle el desarrollo del virus en nuestros organismos y así, cada quien podrá mantener limitado el avance de este en su cuerpo. De lograrse esta vacuna o fármaco que permita controlar el virus, podríamos decir que trataríamos de volver a las actividades colectivas y de aglutinamiento social, lo cual define las actividades deportivas como tal.

En síntesis, entendemos que las preocupaciones e incertidumbres con relación a la puesta en marcha de una temporada de béisbol sin importar su nivel o estación del año bajo estas condiciones de pandemia, son reales y validas, y que merecen toda la atención posible para logara realizar un evento de calidad, rentable y seguro para sus incumbentes; siempre y cuando no afecte los bolsillos de los fanáticos que no podrán asistir a los estadios y poseen sus compromisos económicos en sus hogares.

Se dice que en las horas más oscuras es cuando comienza amanecer y que los rayos de luz inician ese proceso natural. Lo cual indica, que la humanidad está en un punto similar, esperando ese rayo de sol que comience atraer esperanza para que todos logremos reintegrarnos a nuestras labores, en esta una nueva realidad de vida y convivencia social; donde podamos reunirnos de manera segura en el estadio, ya sea como fanáticos o actores de este gran deporte que es el béisbol.